La Ley, la guerra y la mentira

“Una mentira no tendría sentido si la verdad no fuera percibida como peligrosa”

(Alfred Adler)

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Mañana, 29 de octubre, se cumple un año de de que la Ley de  Servicios de Comunicación Audiovisual fuera declarada constitucional. Exactamente el día después de que Massa y la oposición ganaran, supuestamente, las famosas elecciones de medio término del segundo mandato de Cristina. No fue así, tanto no fue así que nuestra “impoluta” Corte Suprema, que venía especulando con un resultado realmente desfavorable a este Gobierno, no tuvo más remedio que declarar constitucional una Ley que lo era a todas luces.

Me acuerdo como si fuera ayer que en los días previos a la votación, todos los opositores se probaban el traje de Presidente de la Cámara de Diputados, tan convencidos estaban que desplazarían de la mayoría al kirchnerismo y sus aliados. Los “defensores de la república” estaban decididos a romper con todos los reglamentos y con una larga tradición legislativa que dice que aunque el oficialismo no sea mayoría, si no técnicamente lo que se conoce como primera minoría, la presidencia del cuerpo le corresponde. Y por supuesto daban por descontado que la Corte fallaría a favor del Grupo Clarín, se quedaron con las ganas, de las dos cosas. Porque el FPV no solo no perdió legisladores, si no que aumentó el número y porque ante este panorama, la Corte, que según versiones, estaba más inclinada a favor del rechazo que de la aprobación, terminó dándole la razón al Gobierno.

Influyó, y muchísmo la actuación de los asesores legales que representaron al Estado Nacional en la audiencia pública citada por la propia Corte unas semanas atrás. Graciana Peñafort, una abogada joven y prácticamente desconocida, literalmente apabulló a los defensores del Grupo, todos integrantes de uno de los estudios más reconocidos del país. Ver a Damián Cassino (el famoso “colorado”) titubear cual un estudiante sin experiencia fue una de las mayores satisfacciones de mi vida como militante.

Antes, durante y después ( y todavía!!) de estos hechos que estoy relatando y que son conocidos por todos los argentinos, la actuación de los medios de comunicación hegemónicos es francamente vergonzosa de tan golpista. La mentira, el miedo y la descalificación constantes, son sus herramientas más usadas. No tienen límites, ni quieren tenerlos. Lo único que reconocen como legítimo son sus propios intereses y son los que de verdad “van por todo” con tal de que esos intereses sigan incólumnes.

Lo que vimos hace unos días en Brasil, lo que se ve cotidianamente en Venezuela  y Ecuador (por citar sólo algunos ejemplos) y lo que ocurrió y ocurre en nuestro país es su forma de dar batalla para conservar lo que consideran por derecho propio, que les corresponde. Porque no nos engañemos, la libertad, la democracia, la república les importa bien poco, casi nada. Lo único que quieren es conservar el poder que estos, nuestros gobiernos les cuestionan.

En referencia a esto, Fernando Buen Abad Domínguez, filósofo y comunicólogo mexicano  escribió un artículo titulado “Semiótica de la hipocresía a diario” que fue publicado en www.rebelion.org (para el que quiera leerlo completo). En su escrito plantea que: Todo el repertorio de las voces antidemocráticas pulula entre las páginas y los intereses económico-mediáticos del “Grupo Clarín” en Argentina. Como si no hubiese tenido suficiente el pueblo argentino (que padeció alguna de las más terribles formas de la dictadura económica capitalista disfrazada de militar) ahora debe padecer la dictadura de los negocios mediáticos empeñada en evadir la “ley de medios” y en descarrilar la voluntad democrática del pueblo argentino. Agitan las banderas de la “destitución” y de “derogación” de todas las leyes y programas más avanzados conquistados en la “década ganada… Se trata de un equipo de golpeadores mediáticos dedicados a idear calumnias basadas en una muy pobre creatividad y un nivel intelectual paupérrimo. Algunos de sus periodistas e intelectuales, que alguna vez fueron referentes editoriales de la derecha, han eclipsado sus talentos a fuerza de propaganda golpista y odio serial. Han perdido el monopolio, han perdido brújulas y han perdido nivel. Eso los hace fuente de inseguridad.”

Cuando allá lejos y hace tiempo escuché el concepto de “Guerra Comunicacional”, me sonó grandilocuente y exagerado, casi lo tomé como una más de las “excentricidades” de cierto personaje que asomaba allá por el norte del sur y que era presentado en nuestras pantallas como un militar golpista más, con ciertas peculiaridades que lo hacían hasta pintoresco. El Comandante  Hugo Rafael Chávez Frías, de él estoy hablando, bien sabía lo que decía y vaya si padeció las mentiras más atroces en referencia a su persona que cualquiera pudiera soportar. Lo mismo pasa con nuestra Presidenta, que para colmo (no me canso de repetirlo), es mujer.

La Ley es constitucional, muy a su pesar, pero no se van a quedar con eso, están esperando, y no agazapados, sino en franca batalla, que este gobierno se termine, para reinar absolutamente, como estaban acostumbrados. Vuelvo a decir, ellos son los que vienen por todo. De nosotros depende que no lo logren.

PD.: ¡Vaya casualidad!! (¿O no?) Hoy martes 28, cumple un nuevo aniversario de que Cristina Fernández de Kirchner fuera electa Presidenta de todos los argentinos, por primera vez.

Silvia R. Abaca – Periodista

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