La Construcción de la Noticia: “Podría suceder entre nosotros”

na01di01 (1)

Cuando se aprecia el tamaño de esta confrontación estructural, bien que hacia dentro del sistema capitalista y no en sus márgenes testimoniales, queda muy reducido el tamaño de los temas agitados por la prensa contra estos modelos situados, por lo menos, a la izquierda de la derecha. Inflación, seguridad y corrupción son el tríptico exclusivo con que machacan. Por cierto que no son asuntos superficiales. Lo menor, lo frívolo, lo ignorante, es la cínica pretensión de que un retorno a las variantes neoliberales –por aquí evitan llamarle menemismo porque da vergüenza ajena– será la fórmula, mágica, instantánea, mediante la cual se acabaría con esas lacras generadas históricamente por los mismos dueños corporativos que las denuncian. No son recetas técnicas lo que está en juego (que también). Es odio de clase. Es remitir a micros llenados compulsivamente para actos públicos, aparatos clientelares, construcciones de relato, liderazgos demagógicos, todo lo que se hizo para devolver un pedazo, pedacito de la torta a los sumergidos de siempre. Y para reparar a sectores de clase media cuya droga aspiracional no pasa por compartir reconquistas, sino por sentir la felicidad de que hay alguien abajo y que allí debe seguir. ¿Cómo compensan, de lo contrario, la angustia de ser un eterno fiambre del sandwich? Para peor de sus males, la oposición no encuentra quién la cobije con credibilidad masiva desde sus ofertas políticas. Son una bosta impotente, supo decir hace poco uno de sus propios y más repercutidos comunicadores. Sea en forma de carta enérgica al presidente de los Estados Unidos por designar a una lobbista de los fondos buitre, por el crédito de reservas acordado con los chinos o por un proyecto de ley de telecomunicaciones que no esperaba nadie, Cristina volvió a demostrar que la iniciativa le pertenece en soledad. Los demás, invariablemente, continúan militando en hacer comentarios. Ninguno de los asuntos citados les quita el sueño a las grandes mayorías, seguramente. Nadie se desvela por el enfrentamiento contra el empleado principal del Imperio, ni en torno de si Argentina Digital beneficia a Telefónica contra Clarín. Pero podría decirse que esa capacidad de iniciativa acumula intuición popular sobre para dónde juega cada quien, y qué es lo que protege mejor.

El año que viene se vota y habrá de definir la marcha económica coyuntural, el bolsillo de todos los días, el dólar, las expectativas de corto plazo, bastante o muy por encima de grandes concepciones ideológicas. Pero justamente es ése el problema de la derecha. ¿Qué pasa si el andar de la economía se revela mejor, menos riesgoso, un tanto más confiable, tripulado por quienes ideológicamente reconocen que no pueden ni deben ir para atrás? Acaba de suceder en Brasil y aledaños. Podría suceder entre nosotros.

Eduardo Aliverti – Página/12

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s