La Construcción de la Noticia: Sobre el odio y los insultos

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Si no fueran tan temibles
nos darían risa.
Si no fueran tan dañinos
nos darían lástima.
Porque como los fantasmas,
sin pausa y sin prisa,
no son nada si les quitas
la sábana.

Los Macarras de la Moral

Joan Manuel serrat

Hoy se publicaron dos notas en el diario Página/12 ( una de josé Pablo Feinmann y la otra de Jorge Halperín) que podríamos decir que hablan de lo mismo, de una exposición de un artista plástico (que francamente no conocía, perdón) y del odio y de su expresión más chabacana,  los insultos.

Los agravios de los que hablan ambas notas van dirigidos a los integrantes del Gobierno Nacional, con la Presidenta en primer término y a todo aquel que haga público su apoyo a este Proyecto que ellos encabezan. Elegí algunos párrafos, los que me parecieron más representativos sobre el tema y sobre cómo actúan los medios hegemónicos  construyendo una realidad, con sus protagonistas, que merecen ser insultados.

Aclaración más que necesaria: Mi selección es absolutamente arbitraria (como corresponde), recomiendo leer ambas notas  completas, publicadas hoy en Página, no tienen desperdicio.

Conflicto y consenso
Por José Pablo Feinmann

Hay una exposición de Roberto Jacoby en que se ven las pintadas, los textos de las redes, de los blogs y de los tuits de eso que todos acuerdan en llamar oposición. Cuando uno pregunta a alguien de los pertenecientes a ese grupo de habitantes por qué es tan desaforado y grosero el lenguaje con que se expresan responde, casi todos, “ellos empezaron”. De donde vemos que la política argentina se divide en “ellos” y “nosotros” y el que empezó tiene la culpa. A riesgo de que una vez más se me acuse de filósofo ultra K (…) diré que no importa quién empezó. Si alguien lo hizo, el “otro” lo siguió. Y creo, a esta altura, que lo ha superado ampliamente. Pero lo que uno lee en los textos que exhibe Jacoby no son meramente insultos, guarangadas o una que otra ingeniosa cochinada que no por eso deja de ser lo que es, una mera cochinada. Lo que se lee en esos textos es el más puro y profundo odio. Sólo el odio permite escribir así…..

…No me sumo a los del Gobierno que ven un golpe en cada declaración o acto de sus opositores. Subo la apuesta. La han subido ellos, los odiadores. El odio es cada vez mayor. La política se ha tornado sofocante y el diálogo, imposible. Todo es K/anti-K. Nada en el medio. No hay matices. No hay modalidades. No hay gradaciones. Los anti-K debieran advertir que no tienen una identidad propia. La que tienen la toman de la negación, rasgo por rasgo, del rostro de su enemigo. ¿Puede haber otra causa de la falta de propuestas de la llamada oposición? No tienen identidad política, sólo tienen algo que creen obtener de la negación obstinada de todo lo que el oficialismo propone. Sospecha uno que si el oficialismo, cualquiera de estos días, dejara de proponer medidas, la oposición caería en el enmudecimiento.

El insulto como editorial
Por Jorge Halperín

…Si se examina el insulto por su intensidad y por la necesidad que tiene de denigrar al otro (las palabras usadas aluden a la mierda, a las cloacas, a enfermedades terribles como el cáncer o a la muerte), este gesto extremo da una idea de que está interpelando a otro que tendría un gran poder de daño (y por eso se lo convierte en palabras en la cosa más abyecta, o bien en el virus más dañino). En muchos casos, la fuerza de la agresión verbal actúa como un reconocimiento del poder del enemigo, sea del poder político de quienes lo ejercen, sea del poder de las palabras de los intelectuales impugnados. En otros casos se despotrica contra otros que, aunque carecen de poder, producen un gran daño a la autoestima de quien los interpela, poniendo en riesgo la identidad del ciudadano “indignado”…

Dicen los autores de la muestra plástica: “Todo odiante necesita de su objeto, ya que define su identidad por relación con lo odiado. Así vemos que los comentaristas se perciben argentinos por relación al bolita, al paragua, al perucho. Se perciben blancos en tanto denigran a los que llaman negros, hombres en cuanto destituyen a la mujer, educados en la medida en que estigmatizan a los ignorantes. Se sienten clases medias porque detestan a los pobres”.

Hay también alguna conexión entre el insulto denigrante y la idea de fin de ciclo promovida justamente por los medios opositores y los periodistas e intelectuales que editorializan en ellos. Una idea de fin de ciclo que, más allá de su falta de fundamento, hay que admitirlo, la oposición mediática y partidaria ha conseguido instalar en muchos sectores (al menos desde el oficialismo hay una permanente necesidad de desmentirla)…

Nota en primera persona: Ambas notas alertan sobre algo que debe ser nuestra preocupación permanente, el peligro que corre la Democracia ante estas expresiones de violencia para nada simbólica, si no más que real.

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