La Construcción de la Noticia: De qué historia y de qué objetividad hablas…

descargaHace desde las extraordinarias jornadas que se dieron con los festejos de la Semana de Mayo, donde millones de personas salieron a la calle a compartir una verdadera fiesta de la patria, que vengo escuchando el supuesto olvido de la Presidenta en su discurso de los acontecimientos ocurridos en 1810, precisamente. Como no pueden criticar nada de lo ocurrido, lo único que se les ocurre es decir tamaña pavada, o lo que es peor que no nos merecemos un Centro Cultural de las dimensiones del inaugurado en el maravilloso edificio que fuera la sede del Correo Argentino.

Creo que si en algo conocen (conocemos) a la Presidenta, saben que no fue un “olvido”, si no que Cristina habló de lo que quería hablar, precisamente y saben también, que ese Centro Cultural es una de las mayores derrotas de la cultura hegemónica.

Para entender esto del “olvido histórico” y otras cuestiones recomiendo leer la nota de  Luis Bruschtein en Página/12 de la que aquí transcribo tres párrafos sustanciales:

La historia y la política no son lo mismo pero están irremediablemente entrelazadas. Como en todos los órdenes relacionados con la política, cuando se habla de despolitizarlos, lo que se está diciendo en realidad es que hay que respetar la política que se impuso sobre las demás. Es la exigencia que se formula desde un lugar de poder para que se respete a aquella mirada política de la historia que, como es hegemónica, puja para que se la asuma como natural, originada en alguna esencia del universo que en realidad es nada más que el sentido común impuesto por esa hegemonía desde ese poder.

Por eso, y a pesar de eso, separar en forma tajante la historia de la política es imposible. No fue casualidad que la protesta más airada por la supuesta apropiación de las fiestas de mayo por el kirchnerismo proviniera del diario La Nación fundado por Bartolomé Mitre.200px-Historia_de_Belgrano

Como cuando propugna la “objetividad periodística”, cuando reclama por la apropiación de la historia, el diario La Nación abjura de su origen, de los motivos para los que fue fundado por ese hábil político conservador. Es casi una broma de la historia que La Nación sea portavoz de ese reclamo porque si hubo alguien que quiso apropiarse de la historia y lo hizo fue Bartolomé Mitre. Con mucha sagacidad y con un entendimiento profundo de los decursos recónditos del poder, Mitre emprendió la monumental tarea de escribir la primera versión más o menos científica de la historia argentina y fundó un medio de comunicación como La Nación. La historia mitrista, con sus buenos y sus malos ideológicamente concebidos, logró instalarse como historia oficial y todavía hoy muchos la asumen así. El impulso de fundación de La Nación fue tan poderoso que se proyectó hasta el presente, cuando se mantiene como la voz principal del conservadurismo. Mitre, que fundó además un linaje aristocrático al modus argentino (su familia era de origen griego de apellido Mitropoulos), era un intelectual y un político de raza con gran sentido del poder, lo que le permitió influir en toda la segunda mitad del siglo XIX atravesando confrontaciones, guerras y luchas intestinas. Su historia argentina y su diario fueron concebidos como armas de la disputa de un hombre siempre a la ofensiva, dispuesto a todo para instalar su ideario conservador porteño.

La versión de la historia de La Nación

La versión de la historia de La Nación

Fuente: Página/12

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